Martes, 11 de abril de 2017

 

LO QUE SIGNIFICA PARA MI SALIR EN LA SEMANA SANTA DE CARTAGENA

Artículo publicado por Marina Saseta Alcoba (Agrupación Stmo. Cristo de La Lanzada) en la revista digital "JÓVENES MARRAJOS" Nº 1 - 2017.

 

De niña salía como nazarena y era la alegría de pertenecer a un grupo, "Los Marrajos" signo familiar que me hacía sentir orgullosa porque llevaba la misma medalla que llevó mi abuelo, sentía al ponerme la túnica que era un monumento andante, algo representativo cartagenero, durante muchos años vivimos fuera y el volver a Cartagena y sacar mi túnica…los caramelos, limpiar las varas, ajustar los bajos, los guantes...toda la preparación, la importancia de la semana santa para todos los cartageneros, me hacía sentir responsable, que al llevarla tenía una misión de dejar bien alto el pabellón de los marrajos, y con la tonta y desfasada rivalidad "CALI vs MARRA" sentía la obligación moral de tener que esforzarme en desfilar mejor, en dar más caramelos, en sonreír más y ser más agradable, para que se notara la diferencia y fueran insuperables los desfiles marrajos, con los años...deje de salir de nazarena y quería salir de capirote, pero no podía en mi tercio, y cada año miraba fascinada la majestuosidad de los tronos, los hachotes, las capas...el brillo especial que desprende Cartagena al paso de la procesión, es hipnótico para mi...la música...todo, es una combinación que pone la piel de gallina y te hace sentir que hay algo superior a ti, que nos une en ese respeto, en ese silencio, en ese paso marcial, simétrico, coordinado .He visto otras procesiones, que ni con tronos más valiosos, o más despliegue de tercio hacen sentir como estas...porque es el sentimiento de cada procesionista, como se mantienen, como se forman y se alinean, como se ve una calle larga con un sudarista y un tercio que lo sigue...es emotivo...y cuando hace un par de años, me dieron la posibilidad de participar...me moría de ilusión! Ser parte de algo tan insigne cartagenero, que me dejaran participar, y se fiaran de mi, para hacer bien todo...llevar un hachote, marcar el paso, llevar capuz, fue una idea emocionante a la par de aterradora de que no lo hiciera todo lo bien que se merecía, la gente cogería sillas para sentir el escalofrío, que tantos años yo he sentido y si me mareaba, y si me confundía, y si me torcía...todos los ensayos me parecían pocos, hice el recorrido de paisana muchas veces para tenerlo clara y aun así, no se pareció nada, a cuando llevaba la túnica de La Lanzada, la agrupación que me acogió y a la que estoy muy agradecida por las emociones y sensaciones que se viven cuando vas a salir, cuando estas ahí bajo el capuz, y cuando acabas, son sentimientos difícilmente explicables, antes de salir, en el Callejón de Bretau, con mi hermana, también primeriza, justo antes de atarnos el capuz, y pasar a ser inidentificables, nos dimos suerte como si saliéramos a una batalla, a un campo donde no sabemos que iba a pasar pero que las dos lucharíamos como jabatas por hacerlo lo mejor posible, porque nuestro tercio y nuestra agrupación se sintiera orgullosa, por estremecer a los turistas y no turistas que se hubieran acercado a ver la semana santa cartagenera...lucharíamos pasara lo que pasara, por hacerlo bien...podíamos tropezar, tener dolor de mano, ya nos habían avisado de las llagas o mareos, pero queríamos vivirlo…estábamos asustadas y emocionadas, lo íbamos a hacer, íbamos a salir, solo nuestra familia más próxima que le habíamos dicho la fila y el numero de posición nos conocería...pasábamos a ser un capirote más, pero una pieza fundamental de que el tercio desfilará con esplendor...y al salir, cada giro un reto, cada bajada del sudario un susto y un arranque al levantarlo y salir con el pie adecuado, la cabeza va a mil por hora, en algún momento, cuando te relajas y escuchas los comentarios de la gente, agradables o con desdén...y no puedes girarte, contestar...te das cuenta que eres como un monumento, como un trono, o un maniquí, pero eres un penitente...hay gente que este camino lo aprovecha para purgar sus penas, para pedir perdón, pero yo solo podía dar gracias... En ese camino había perdido mi identidad, tanto si veía gente conocida como si no, daba igual, era como un ánima, sola con mi mente y la responsabilidad de hacer bien el paso y la bajada de sudario...y cuando te empieza a doler la espalda, la mano, la frente...y dices...de verdad ¿Es divertido esto? ¿Por qué lo estoy haciendo? Ves a la gente de pie, con los niños a upa, mirando cada capa y cada bordado, fijándose en tu hachote, o incluso haciéndole foto sin tu moverte...y piensas...estoy paseando una obra de arte, y la estoy llevando a un ritmo marcial que merece la pena ser vista, la gente se emociona, yo me he emocionado, no merece la pena ese cansancio por tanta belleza? Una semana al año, algunos procesionistas solo 1 día, 2,3 o incluso algunos más, pero...es tu ciudad que se engalana, es un homenaje al Cristo que paso su pasión y que hoy recordamos...es una fuerza que dices...me estoy fortaleciendo, si puedo con esto, puedo con todo, porque la mente es poderosa, y es una experiencia también de superación, de estoy cansado, pero voy a seguir, por el Cristo, por mi tercio y por la semana santa cartagenera y cuando ya ves que vas a entrar a santa María, dices...ya se acaba...e incluso sorprendentemente, se mezcla el alivio físico de quitar las cargas corporales de la rigidez y los pesos con la melancolía que sentirás cuando entregues todo hasta el próximo año...y cuando ya acabas y te quitas el capuz, y ves a tus hermanos y os abrazáis, os besáis, os contáis las experiencias...es ¡¡¡Euforia!!! Es alegría de superación, de resistencia, de fortaleza de ver a lo tuyos asegurarte que han ido o están bien y querer eso...abrazarlos y agradecer haber podido dar esplendor a tu ciudad y a tu tercio...confías en haberlo hecho lo mejor posible...y a esperar hasta que lleguen los comentarios de más arriba...pero todo con alegría, con sentimiento de fraternidad, de buena voluntad, de estar al lado de gente buena que merece la pena...en fin es un sentimiento que solo puedes decir...Gracias Dios por haberme puesto aquí en este momento...y a los que alguna vez se hayan caído o no hayan podido continuar, estoy segura de que han luchado hasta no poder más y se han reenganchado en cuanto han podido...porque es sentimiento de unión y de agrupación es dulce de principio a fin


Publicado por corremundos @ 11:53
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