Domingo, 02 de marzo de 2014

Vivimos en un país que siempre recurrió al concepto de “mañana” cuando nos hemos querido evadir de algún compromiso o alguna tarea. O simplemente por la pereza de ponernos en acción, o quizá porque hicimos de ese “mañana” una forma de hacer, o mejor sería decir de dejar de hacer. Que se lo pregunten a aquel visitante francés que nos describía Larra en su inmortal artículo “Vuelva usted mañana”.

La realidad es que tal como me comentaba un amigo este mismo domingo, “la calle de mañana conduce a la plaza de nunca”. Y todos esos propósitos que programamos para mañana (dejar de fumar, visitar al abuelo en su residencia, reparar la vieja bicicleta....) son precisamente los propósitos que jamás verán la luz.

Pero lo peor es que cuando realmente pensamos seriamente en ese mañana lo hacemos con agobios y pesimismos. Que si mañana vence aquel plazo de pago, que si  mañana tenemos un examen muy importante, que si mañana..........

En frase que se atribuye a Séneca, “La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy”. O como bien dice aquel otro refrán “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Este es el gran secreto. Poner nuestro afán en el quehacer de cada día.

El propio Cristo nos empujaba al trabajo diario sin agobiarnos con el mañana; “Mirad los pájaros (....) ¿No valéis vosotros más que ellos? (....) No os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio” (Mt. 6, 26-34)


Publicado por corremundos @ 21:04
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Comentarios

Gracias a que no dijeron "ahi mañana", los españoles comandados por Colón, descubrieron América lo cual los salvó de la bancarrota y a nosotros nos trajo la palabra de Dios.

Así que "no hay que dejar para mañana lo que podemos hacer hoy"

Publicado por User 4638565
Domingo, 28 de septiembre de 2014 | 20:50