S?bado, 20 de octubre de 2012

Fue Francisco Silvela, quien en 1898 reflexionaba sobre la situación de España, en un artículo publicado en el diario madrileño “El Tiempo” y que titulaba “Sin pulso” en el que tras un demoledor análisis, terminaba con estas palabras: “Si pronto no se cambia radicalmente de rumbo, el riesgo es infinitamente mayor, por lo mismo que es más hondo y de remedio imposible, si se acude tarde; el riesgo es el total quebranto de los vínculos nacionales y la condenación, por nosotros mismos, de nuestro destino como pueblo europeo y tras de la propia condenación, claro es que no se hará esperar quien en su provecho y en nuestro daño la ejecute”. 

Desgraciadamente 114 años después, tales palabras son de plena aplicación a la actualidad nacional española. La devastadora crisis actual, amplificada por la ineptitud de gobiernos anteriores y la impotencia del actual, ha sumido al país en el paro y la pobreza. Cinco millones de parados con escasas o nulas expectativas de encontrar empleo. Miles de familias expulsadas de su hogar por los desahucios, que han de refugiarse en las estrechas casas de los abuelos, recurrir al chabolismo o regresar a sus países de origen. Titulados universitarios, sin más horizonte que la emigración. Una huida general del capital hacia el extranjero, que ha dejado el país sin actividad económica. Una heredada mentalidad del “pelotazo” que promovió una grandiosa plaga de políticos, empresarios y banqueros corruptos. Una administración sobredimensionada en sus esferas estatal, autonómica y municipal. Un auténtico despilfarro en los gobiernos autonómicos (televisiones públicas, aeropuertos, autovías...). Una arcaica y absurda división provincial en coexistencia con la división autonómica. Una reforma laboral que hace recaer sobre los trabajadores todo el peso de una situación que ellos no han generado. Una total ausencia de medidas efectivas de dinamización económica, unida a una brutal política de ajustes que pone en peligro prestaciones tan básicas como la sanidad o la educación. Un...... largo etcétera de problemas que repentinamente nos han despertado de aquel sueño del “Estado de bienestar” para sumirnos en la más cruel de las realidades: Una España en descomposición. 

Ya solo nos faltaba la bandera del independentismo, levantada sin rubor por nacionalistas vascos y catalanes. Pero de esto hablaremos en otra ocasión.


Publicado por corremundos @ 12:07
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