Martes, 01 de mayo de 2012

El 1º de Mayo es la fiesta más internacional que existe. Pero llega en España cuando la cifra de parados alcanza según los últimos datos del I.N.E. a 5.639.500 personas, lo que supone un 24,44% de la población activa. Una cifra aterradora. En los últimos tres meses se han destruido 4.155 empleos al día en España, y, por primera vez en la historia, ya hay más jóvenes buscando trabajo que trabajando (la tasa entre los menores de 25 años supera ya el 52 %).

Hay que dejar de quejarse de la herencia recibida. Porque aunque ciertamente Zapatero y sus pajines dejaron el país en situación aún más dramática de lo que ya conocíamos y suponíamos, si el electorado aupó a Rajoy a la presidencia del gobierno fue para que diseñara soluciones. Y aunque Rajoy nos despierta cada día con alguna nueva medida lo cierto es que no parece que su gestión vaya en la dirección adecuada. ¿Políticas de ajuste y austeridad? ¡Por supuesto!, pero estas por si mismas son depresivas y por tanto habrán de ir acompañadas de incentivos claros para la actividad económica y la creación de empleo. 

Pero vayamos por partes. La crisis española llegó adjetivada  por la llamada burbuja inmobiliaria. O sea como responsabilidad de especuladores y banqueros. ¿A alguien de ellos se le ha pedido responsabilidad?. Que yo sepa a nadie. Los especuladores parapetados detrás de empresas societarias de responsabilidad anónima, simplemente se han retirado a sus buenas fincas, y se dedican al buen vivir, esperando mejores tiempos. Los banqueros en su mayoría siguieron mal-gestionando sus entidades y los que se fueron lo hicieron cobrando astronómicas e indecentes indemnizaciones. Veamos lo hecho por Rajoy: 

Reforma laboral: Se ha hecho a la medida del capital, ignorando por completo al trabajador, a quien se priva de derechos básicos conquistados durante décadas. Es evidente que la idea es: propiciemos beneficios al capital y el trabajador obtendrá las migajas. Es una reforma que no crea empleo sino al contrario, facilita su destrucción. 

Reforma financiera: No se ha hecho. Este es un toro que nadie se atreve a torear. Está claro que para que haya una reactivación tiene que moverse el dinero y tiene que fluir el crédito. Pero la banca española se llenó de activos tóxicos y confía en las inyecciones de papá Estado para remontar. 

Reforma de la Administración del Estado: No quiere hacerla. Consolidado el Estado de las Autonomías, pervive sin embargo, la división administrativa decimonónica de las provincias. Todas ellas con su organigrama administrativo y sus Diputaciones Provinciales, que parecen no servir para otra casa que de pesebre de políticos. Por otra parte el déficit de las distintas autonomías es disparatado, lo que exige soluciones por parte del Estado, que debería hacerse un planteamiento muy serio de esta cuestión. Además existen más de ocho mil ayuntamientos, siendo más de la mitad de ellos inviables desde el punto de vista económico. 

Reforma fiscal y monetaria: El permanente aumento de impuestos indirectos, será necesario, pero termina por asfixiar y empobrecer al ciudadano de a pie. En el plano monetario la pertenencia a la zona euro impide tener una política monetaria propia. 

En una crisis como esta toda política es importante. Por ello habría que programar políticas de desarrollo industrial, comercial, agropecuaria, de investigación etc. Sin olvidar las políticas de fomento e inversión pública, aunque estas deban hacerse con un poquito de cerebro. 

En fin que parece que dar recetas es fácil pero cocinar no lo es tanto. En cualquier caso la situación está peor que mal y exige del jefe del ejecutivo, actuaciones que no olviden que el fin último es el ciudadano, que en paro y empobrecido se ha convertido en el único pagano de una crisis que no ha producido. 

Ojalá para el próximo año, el día 1 de Mayo amanezca con un poco más de esperanza.


Publicado por corremundos @ 20:56
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