Domingo, 20 de noviembre de 2011

Hoy, 20 de Noviembre, se celebra el Día Universal del Niño, instituido por Naciones Unidas, en conmemoración de la Declaración de los Derechos del Niño aprobada un 20 de Noviembre de 1959.

Sin embargo las cifras que podemos conocer a través de las organizaciones internacionales son escalofriantes en cuanto al número de niños que sufren hambre, maltrato, falta de escolarización, trabajos inadecuados, abusos sexuales, participación en guerras etc.

Pero desgraciadamente no es necesario salir de nuestras fronteras para conocer situaciones de urgente atención en el tema de los niños. Y es que esta crisis que sufrimos todos, puede ser especialmente cruel cuando afecta a los niños. Y no estoy hablando de apretarse el cinturón en cuestiones como la “paga” semanal, el consumo de “chuches” o el número de regalos que han de recibir en “Reyes”, porque eso, por el contrario, les enseña a conocer la situación de manera realista y a valorar el esfuerzo y el trabajo como medios de superación.

Estoy hablando de problemas muy graves de orden social, donde los niños se convierte en víctimas indefensas de situaciones familiares insostenibles, cuando los padres han perdido su puesto de trabajo, en algunos casos los han desahuciado de sus viviendas, han de subsistir de un mísero subsidio, o de la pensión de jubilación de los abuelos.

En esta situación, los niños no conocen la alegría ni el juego, sufren desatención, viven el estrés y el malhumor ambiental, no disponen de ropa adecuada, no gozan de espacio para sus tareas y, lo que es más grave, en muchos casos empiezan a sufrir malnutrición. En este sentido Cáritas Española advierte que uno de cada cuatro niños en España es víctima de una mala alimentación por falta de carnes, pescados, o frutas en su dieta diaria.

Asimismo las estadísticas médicas no mienten cuando muestran un aumento significativo de las consultas por niños con desórdenes emocionales, trastornos de ansiedad o crisis de angustia, mientras los adolescentes también se ven seriamente afectados y dentro de su natural desconcierto y rebeldía conocen crisis de pánico, violencia desmedida, desprecio por la vida propia y ajena, inclinación a las adiciones y sexualidad precoz, con el consiguiente peligro de enfermedades venéreas y niñas embarazadas.

Es difícil pensar que los niños de la crisis puedan convertirse en adultos bien formados, sanos e inteligentes en el futuro. Todos debemos reflexionar sobre este grave problema. Y sobre todo buscar soluciones.


Publicado por corremundos @ 12:43
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