Domingo, 30 de octubre de 2011

En 1959,  un grupo de jóvenes nacionalistas vascos, se escinden de las Juventudes del PNV para constituirse como “Euskadi Ta Askatasuna” (ETA), que en un congreso celebrado en 1962 en el Monasterio de Belloc en Francia, se definen como  "organización clandestina revolucionaria" que defiende la lucha armada como el medio de conseguir la independencia de Euskadi.

En 1968 comete su primer asesinato en la persona del guardia civil José Pardines, y desde entonces una interminable lista de acciones de carácter terrorista se salda con la escalofriante cifra de 850 muertos, destacando por su crueldad el atentado cometido el 18 de junio de 1987, al colocar un coche bomba en el estacionamiento del centro “Hipercor” de Barcelona donde murieron 21 personas y 45 resultaron heridas.

Pero además del horror de la sangre, ETA se convirtió durante todo este tiempo en una pesadilla para los vascos en particular y los españoles en general, con sus acciones de secuestro (hasta 77 personas fueron secuestradas), su extorsión y chantaje al empresariado vasco a través del llamado “Impuesto revolucionario”, su permanente agresión física y moral a quienes no compartían sus principios, las salvajes acciones de la lucha callejera, el terrorismo de “baja intensidad”....

El pasado día 20 de Octubre, después que el entorno “abertzale” escenificara una autodenominada “Conferencia Internacional de Paz”, la banda ETA anunció "el cese definitivo de su actividad armada". Es, sin duda, la mejor noticia en muchos años.

Pero no hay que engañarse. ETA no se ha disuelto y todo el coro nacionalista quiere ahora cobrar réditos de esa noticia. La consigna repetida es que hay que solucionar un “conflicto” que solo existe en función de su esquizofrenia nacionalista. El País Vasco dispone de las mayores cotas de autogobierno que ha tenido jamás en su historia. Disponen de sus propios conciertos económicos. Sus gentes, a pesar de ETA y el nacionalismo, han sabido progresar y encarar el siglo XXI con modernidad y universalidad.

Identidad vasca, por supuesto que sí, pero dentro de la Unión Europea y el Estado Español. Armonizando lo que siempre fue armónico. Lo demás es pura quimera “abertzale”, que iría en contra del propio País Vasco.


Publicado por corremundos @ 0:28
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