S?bado, 27 de febrero de 2010

Hay personas, que por su fuerte vivencia espiritual, se hallan más cerca de Dios, personas capaces de reflejar en su propio ser y en su vida, la esencia misma de la deidad: el amor. Una de esas personas, auténtica profeta del siglo XXI, es Mata Amritanandamayi, más conocida como Amma
 
fotografía de Carlos González Armesto
Nacida en la India en 1953, en el seno de una familia de pescadores, evidenció desde niña una particular sensibilidad hacia la vida espiritual. Educada en el culto a Krishna, y posteriormente a Devi, manifiesta desde temprana edad, su amor y compasión hacia los seres humanos. En la adolescencia se suceden sus estados de éxtasis espiritual. Su comportamiento, diferente de las niñas de su edad, le acarrea numerosos problemas, hasta el punto de verse forzada a abandonar su casa, a procurarse la vida por sus propios medios y a vivir a la intemperie.

Al cumplir 22 años, se abre al mundo con la intención de transmitir su mensaje espiritual. Para Amma, Dios es esencialmente amor. Por eso ella inicia su acercamiento al ser humano a través de sus abrazos, con los que da mucho más que un contacto físico. Su abrazo genera un amor que se convierte en remedio curativo. Es la misma cura que nos daban nuestras madres de niños. Nos dice Amma, “Yo me identifico con el dolor y con la felicidad de la gente que abrazo; si vienen sufriendo, yo siento su sufrimiento; si vienen contentos, comparto su felicidad”.

Amma va más allá de una religión concreta. “Todas las religiones predican amor y compasión”. “Igual que se extrae el jugo de la caña de azúcar y se desecha la fibra, los guías religiosos deberían animar a sus seguidores a absorber la esencia de la religión —que es la espiritualidad— y no dar excesiva importancia a los aspectos externos. Por desgracia, hoy en día, hay muchas personas que están comiéndose la fibra de la caña de azúcar y escupiendo la esencia”.

A través de la organización Mata Amritanandamayi Math, sus ideas se convierten en proyectos humanitarios que abarcan desde la educación y la salud hasta la ayuda humanitaria. Se han construido 40.000 viviendas en 60 localidades de India, ha becado a 30.000 niños, ha plantado un millón de árboles, alimenta anualmente a dos millones de personas en India y 73.000 en Estados Unidos, dona ayuda económica a personas discapacitadas y viudas. Tras el tsunami del 2004, construyó 6.200 viviendas, dio formación a 2.500 víctimas y donó 700 barcas de pesca. Cuando los agricultores indios comenzaron a suicidarse como consecuencia del endeudamiento –una oleada de muertes que se estimó en 150.000 entre 1997 y el 2005 y que se ha extendido a colectivos como los militares–, la organización de Amma dio becas a 30.000 de sus hijos, formación profesional a 5.000 mujeres y creó un orfanato para 500 niños en Kerala.
MAM ha construido hospitales, residencias para enfermos terminales y campamentos ambulantes que ofrecen asistencia médica gratuita en toda India. Facilita educación a los pobres en más de 50 escuelas y universidades que cuentan con la acreditación más alta del Gobierno de India a instituciones privadas.

Quedémonos con estas palabras de Amma: “Que el árbol de nuestra vida quede firmemente arraigado en la tierra del amor. Que las buenas obras sean las ramas de ese árbol. Que las palabras amables formen sus flores y que su fruto sea la paz”.

Recomiendo visitar la web de Amma en España:  http://www.ammachi.es/Amma_en_espana/Amma-home.html

Publicado por corremundos @ 19:35
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios