Domingo, 14 de febrero de 2010
Este pais, España, levantó un sangriento monumento a la intolerancia y el fanatismo con la guerra civil de 1936-1939. Pocos, y muy ancianos, son los supervivientes de aquella página negra de la historia. Pero todos hemos oido hablar a nuestros padres o abuelos, y como pueblo hemos de tratar de no olvidar aquella tragedia, precisamente para no repetirla. Durante la etapa de gobierno del general Franco, se adjudicaban todos los desmanes y matanzas al fanatismo republicano. Ahora los de la "memoria histórica" pretender dar la vuelta a la tortilla e imputar a las huestes del general, la totalidad de aquellos crímenes de guerra.

Ni unos ni otros y ambos a la vez. Mi condición de ser hijo de madre franquista y padre combatiente republicano (lo que no les impidió ser un matrimonio modelo), me confiere un punto de vista más objetivo. No fue una guerra de buenos contra malos. Cierto que unos partian de la legalidad y otros eran insurgentes. Pero yo mantengo la hipótesis que la legalidad republicana murió para ambos contendientes aquel día 18 de Julio de 1936. A partir de entonces no existió legalidad alguna y ambos contendientes se repartieron los más horrendos y fratricidas crímenes.

Creíamos que con la Constitución de 1978 pasábamos página a la historia. Pero lamentablemente quedan rescoldos. Empezando por el gobierno actual, empecinado en desenterrar muertos, y terminando por los sectores más ultras y fanáticos.

Pero hago este comentario por una cuestión que ha saltado a la prensa de la Región de Murcia en estos últimos días. Comencemos por el principio. Fue en 1929 cuando se inauguró en la pedanía murciana de Monteagudo un enorme monumento al Sagrado Corazón de Jesús que coronaba la antigua fortaleza árabe de su empinado monte. Destruido por el fanatismo iconoclasta imperante en 1936, fue restituido en 1951 con una escultura de 14 metros de altura realizada por Nicolás Martínez Ramón.
Cristo de Monteagudo ¡citad la fuente pls! por Pedro J Pacheco fotografía de Pedro J Pacheco
Desde entonces forma parte del paisaje de la Vega murciana, del que se ha hecho tan clásico como la mismísima Torre de la Catedral. Pues bien el renacido fanatismo iconoclasta de nuestros días, vuelve a la carga. Como hicieron los talibanes afganos con los budas de Bamiyán, así quieren hacer estos con el Cristo de Monteagudo. Se trata de una supuesta plataforma ciudadana, representada por el jurista Jose Luis Manzón, quien ha llevado la cuestión a los tribunales con el argumento de que se trata de un símbolo religioso en un espacio público. Así como suena. Son los mismos que no toleran la presencia de un belén en Navidad, o echan saliva por la boca cuando se en tropiezan con una cruz. Me pregunto si después no tratarán de eliminar el Cristo de Velázquez del Museo del Prado  o las fuentes de Cibeles y Neptuno del Paseo del Prado. Al fin y al cabo también son símbolos religiosos.

Por fortuna la reacción ciudadana ha sido contundente. Hasta el PSOE, tan iconoclasta, se ha posicionado en contra. Pero queda la muestra de lo que es el renacimiento de la intolerancia y el fanatismo.

Publicado por corremundos @ 19:23
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