Domingo, 13 de diciembre de 2009

Cuando hace algo más de dos años me diagnosticaron condropatía en ambas rodillas sentí que me caían veinte años encima. Miraba las cumbres de los montes que tantas veces subí y pensaba. “Ya jamás podré subir”. Acudí al más afamado traumatólogo de la Región, el Dr. Ripoll, y acertó a mejorarme notablemente. Abandoné el viejo bastón, para caminar con soltura. Pero me aterran las subidas. 

Este pasado viernes acudí de nuevo a consulta. Y este gran doctor, hubo de hacer más de psicólogo que de traumatólogo. “Mi tratamiento será para rejuvenecerle física y mentalmente”. Lleva toda la razón. Necesito recuperar mi espíritu de juventud; aquel que perdí aquella mañana de 2007, cuando me diagnosticaron un mal “crónico”. Ahora habré de programarme nuevas actividades que me devuelvan la alegría de vivir. Perder un poco de peso y hacer ejercicio regularmente. El miedo es siempre un obstáculo que nos impide llegar a la meta. He de comprender que el estancamiento físico, emocional y mental conduce al envejecimiento. Ahora la conexión entre cuerpo y espíritu debe revertir el proceso.
  "Joven en cuclillas" Obra de Miguel Ángel. Museo del Hermitage de San Petersburgo.

Pero este proceso de rejuvenecimiento necesitará de un tiempo. Quizá mañana mismo vaya a una librería a ojear algún libro de Deepak Chopra. Ese que titula “Rejuvenecer y vivir más“. Porque esa es la alternativa. Ya decía Víctor Hugo aquello de  "Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura" Y yo había olvidado que la edad madura también tiene su juventud.


Publicado por corremundos @ 22:01
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