S?bado, 21 de noviembre de 2009
Terminado el penoso episodio del pesquero "Alakrana", es el momento de comentar un par de cosas al respecto. Ya dediqué un artículo anterior al problema de la piratería en aguas de Somalia, en el que me mostraba convencido de que la historia se repetiría, dado lo fácil y rentable que resultó para los piratas. Nuestro gobierno, lamentablemente no tomó las medidas necesarias y como es natural nos hemos visto envueltos en un nuevo secuestro, durante el cual el gobierno Zapatero que tiene por bandera la improvisación, la torpeza y la ineptitud, ha elevado esas características a su máximo exponente.

Pero dejemos el análisis de la visión desde España para un siguiente artículo y empecemos por analizar las causas del problema, que están en un pais pobre y desectructurado del cuerno de África: Somalia

Desde su independencia en 1960, Somalia no ha conocido ningún periodo de paz y desarrollo. Primero fue una larga guerra con el vecino Etiopía en el que las potencias extranjeras jugaron sus bazas,. Después se ha vivido una continuada guerra civil, que deja al estado somalí en situación cadavérica y su economía totalmente paralizada. El actual "Gobierno de Transición" es puro papel mojado.

Actualmente Somalia depende absolutamente de la ayuda humanitaria internacional para alimentar a su población. Recientemente las ONG que trabajan en la zona (entre ellas, el Comité Internacional de la Cruz Roja e Intermón Oxfam) alertaron por enésima vez sobre la enorme dimensión de la catástrofe humana con epicentro en Mogadiscio, que a la lucha armada interna suma el agravante natural de la continuada sequía, una de las peores de la última década. Según los cálculos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), alrededor de 3,2 millones de somalíes necesitan asistencia alimentaria.

En este estado de la situación, las flotas pesqueras de las potencias internacionales ponen proa a las aguas somalíes en busca de un riquísimo banco de atún rojo, especie amenazada que en estas aguas se está extrayendo de forma industrial, a gran escala y sin control ecológico alguno. Es como explotar un pozo petrolífero. Se extrae todo lo que se pueda, y cuando se acabe, pues a esquilmar otra zona del mundo pobre.

Pero además sus costas son el destino de todos los residuos tóxicos que los paises industrializados no pueden arrojar en su propio territorio. Y si alguien tenía duda, todo quedó demostrado cuando el tsunami de 2004 azotó el país. El Programa del Ambiente de Naciones Unidas (UNEP, por su sigla en inglés) informó que el tsunami reventó la herrumbre de los contenedores de basura tóxica que se vararon a orillas de Puntland, en el norte de Somalia. Hay desechos radioactivos de uranio, la basura principal, y metales pesados como cadmio y mercurio. También hay basura industrial, desechos de hospital, basuras de sustancias químicas y lo que se desee nombrar. Una visión dantesca cuyas consecuencias para la salud de la población son más que evidentes.

En este orden de cosas, ¿Esperamos que los somalíes hambrientos permanezcan pasivamente en sus playas?; ¿a quien puede extrañarle que se decidan a actuar? Entremos por un momento en sus mentes. Ellos no se consideran a si mismos como piratas.  Para ellos los piratas son quienes esquilman su riqueza piscícola y descargan basura en sus costas. Y así lo considera, igualmente, la mayoría de la población.
SOMALIA-CONFLICT/ por Nortia Enterprises  "Papá..¡quiero ser pirata!" dirán los niños somalies. Y el padre que de forma honrada no puede alimentar a su familia, pasará la mano sobre su cabeza, y pensará para sus adentros. ¡Es la única solución!

Publicado por corremundos @ 23:34
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