Lunes, 06 de julio de 2009

En blanco y negro. Y algunas escenas coloreadas. Así es la vida.  

Se proyecta en nuestras pantallas la última película de Francis Ford Coppola titulada “Tetro”. Una película extraña, de difícil clasificación, melodramática hasta el límite. Y aunque sean los críticos profesionales quienes habrán de diseccionar la cinta, yo me limito a reflejar mi propia impresión. 

Con escaso presupuesto, en relación al cine norteamericano, e interpretada por Vicent Gallo. Maribel Verdú y Alden Ehrenreilch, “Tetro” nos acerca un torrente de sensaciones. En esta cinta, como en la vida,  es difícil poner fronteras entre la cordura y la demencia, entre el triunfo y el fracaso, entre el amor auténtico y el capricho. En el entorno de los personajes van surgiendo infinidad de pequeñas circunstancias que delimitan la vida de cada cual. 
Imagen de Tetro  Pero siempre es posible distinguir el abismo entre la genialidad y la mediocridad, entre la verdad y la apariencia engañosa, entre las luces y las sombras. En la cinta, como en la vida no siempre son fáciles las relaciones personales, ni las de familia. Hay pasados que atormentan, y presentes llenos de incertidumbre. 

Y todo esto es lo auténtico de la película. Que la ves y estás viendo el discurrir de la vida misma. El propio Coppola, que es también autor del guión, llega a decir que en ella “todo es ficción, pero todo es verdad”. No voy a decir que sea una película perfecta, que no lo es, pero... ¡ni falta que le hace!. Ya se ha dicho que tiene sus altibajos, que el reparto no es el apropiado, que hay actores que sobreactuan en exceso (v.g. Carmen Maura), que le falta estructura y le sobra metraje....  Todo ello puede ser cierto. Pero es una película distinta, lo que en el panorama cinematográfico actual no es poco. 

Una película en blanco y negro, como la vida misma.
Publicado por corremundos @ 23:21
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