Domingo, 01 de febrero de 2009

Bien vs. mal

El bien y el mal. Dos conceptos que sabemos diferenciar claramente desde niños, y que sin embargo en nuestro mundo actual, sus fronteras se confunden al punto de lo que para unos está bien, para otros está mal. Temas como el aborto o la eutanasia despiertan acaloradas controversias en nuestra sociedad.
 

Incluso hechos, que en principio parecen incuestionables como la violencia terrorista (llámese ETA, Hamás, Al-Qaida o cualquier otra marca) encuentran justificadores en determinados estratos y sectores sociales. 

¿Son bien y el mal conceptos relativos y percibidos como tales (es decir, como bien o como mal) según la óptica de cada grupo cultural o social?. Admitir eso sería tanto como avalar la doctrina del relativismo, y por tanto la irresponsabilidad de quien actua con claro daño para el ser humano individual o social.

El tema del bien y el mal siempre fue objeto del pensamiento filosófico y, a grandes rasgos, vemos como lo consideraron algunos grandes autores. 

Así, Platón dice que el bien es la idea suprema y que el mal es la ignorancia.  

San Agustín pasó gran parte de su vida cuestionándose sobre la existencia del mal, hasta que leyó a Platón y a San Pablo y se pudo convencer que el mal no existe, que no es en sí, no tiene ser, que el mal es ausencia de bien.  

Aristóteles considera una acción buena aquella que conduce al logro del bien del hombre o a su fin, por lo tanto, toda acción que se oponga a ello será mala. Para Aristóteles, la bondad es un atributo trascendental del Ser. 

Sócrates identificaba a la bondad con la virtud moral y a ésta con el saber. La virtud es inherente al hombre que es virtuoso por naturaleza y los valores éticos son constantes, por lo tanto el mal es el resultado de la falta de conocimiento.  

Pero seguimos sin comprender la respuesta a nuestra pregunta primera. Leyendo el Génesis, confieso que durante muchos años no entendí como si Caín y Abel, ambos habían hecho su oblación a Dios, porqué uno era bueno y el otro malo.

"Cain y Abel" de Tiziano

Finalmente he llegado a comprender que la diferencia estaba en su corazón y en su disposición : "¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?" (Gen,4, 9) es la frase del desamor. He aquí la gran diferencia. Las acciones emanadas desde el amor y las emanadas desde el desamor. Las unas llevan al bien, las otras al mal. 

Y como estamos leyendo la Biblia, habremos de entender que Dios no cae inmisericorde contra quien practica el mal. Porque hizo al hombre libre, incluso para practicar el mal, y su auténtico castigo viene proporcionado por su propio actuar. "Vagabundo y errante serás en la Tierra" (Gen,4, 12). 

El bien, pues, está en el amor. Y como señala San Juan "Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creido en él. Dios es amor y quien permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él" (I Jn, 4, 16). 

Y termino con una referencia literaria: "el Bien siempre vence al Mal por medio de un bien" según concluye Patronio al Conde Lucanor, en la obra del Infante Don Juan Manuel.


Publicado por corremundos @ 0:09
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