S?bado, 13 de diciembre de 2008

Violencia callejera: la otra cara de la crisis

La muerte del estudiante griego Alexis Grigoropoulos causada por un disparo de la policia, ha abierto la caja de los truenos, con gravísimas algaradas callejeras en Atenas que están poniendo en aprietos al gobierno de Costas Karamanlis, y que ha tenido eco en otras ciudades europeas como Madrid, Barcelona, Copenhague, París, Berlín, Londres o Burdeos.
 
Pero la pregunta es ¿Que hay detrás de todo esto?. Porque es evidente que no se trata solo una muerte; sin duda hay algo más detrás de las protestas, pero visto desde fuera no se advierten motivaciones ideológicas ni demandas concretas. Parece más bien violencia por violencia. Jóvenes herederos de la clásica postura nihilista: "No sé lo que quiero, pero lo quiero ya".
 
Tampoco se trata de la vieja filosofía "situacionista" de aquel Guy Debord de mayo del 68.  A poco que apliquemos la razón, nos daremos de cara con la consabida crisis que además de económica es social y que en el sector juvenil incide de manera especial, pues la dificultad de acceder al mercado laboral en condiciones de idoneidad y estabilidad, crea la sensación de un futuro de desesperanza e inseguridad, donde los proyectos de vida se ven truncados y la consecuencia inmediata es considerar como culpable al sistema.
 
Quizá los analistas de la situación tanto económica como social, deberían reflexionar sobre la viabilidad de un modelo de globalización sin ningún tipo de regulaciones, donde últimamente el 95 por ciento de los flujos de capital mundial eran movimientos puramente financieros, lo que desemboca sin remedio en una agudización de la desigualdad. Y si esto ocurre en paises ricos, figurémonos en los paises emergentes o en los pobres.
 
Veamos por ejemplo la situación en China, donde se ha infiltrado un tipo de capitalismo salvaje, y donde existen grandísimos flujos de población, que procedentes del medio rural se hacinan en los suburbios de las ciudades. Si consideramos, además el limitado acceso de la población a servicios públicos como la sanidad o la educación y la limitación de derechos tanto individuales como colectivos podremos hacernos una ligera idea de la situación.
 
Y en los llamados paises del tercer mundo dominados por una espiral de explotación, corrupción y violencia que cercenan su desarrollo y les condenan a una hambruna casi endémica.
 
Solo pienso en voz alta. No aporto soluciones, porque doctores tiene la economía universal. En Europa, la dinámica del presidente francés Sarkozy parece alumbrar horizontes con tímidas políticas contra la crisis y el cambio climático, en lo que puede suponer el reflote del Tratado de Lisboa que sustituye a la fallida Constitución.
 
Son tiempos difíciles. Por eso, sin justificar en absoluto la violencia, podemos entender el viejo grito:
 
"NO SABEMOS LO QUE QUEREMOS, PERO LO QUEREMOS YA"

Publicado por corremundos @ 18:38
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