S?bado, 28 de junio de 2008

LA TRADICION CERÁMICA DE TALAVERA

 

En toda Europa son afamadas las cerámicas de Delf (Holanda), Sevres (Francia) o Talavera de la Reina (España). Por eso una visita a Talavera es, obligadamente, un acercamiento al universo de la cerámica. 

Y una buena ocasión para ello, te la brinda el Museo Ruiz de Luna, que lleva el nombre de este destacado ceramista, que en los albores del siglo XX, se propuso devolver a la cerámica talaverana, todo su prestigio anterior. Ubicado en el antiguo convento de San Agustín "El viejo" del siglo XVII, perfectamente rehabilitado para su actual uso museístico, hace un recorrido por la historia de la cerámica, presentado la impresinante colección reunida por el propio Juan Ruiz de Luna, que sería adquirida por el Ministerio de Cultura en 1963 y que con distintas aportaciones ulteriores, sigue siendo la base de la exposición permanente del Museo. 

Para empezar habremos de recordar que la cerámica nace en el Neolítico, cuando la práctica de la agricultura requiere recipientes para almacenar los excendentes de cosecha. Posteriormente se van perfeccionando las técnicas que desde Oriente llegarían a Europa. La base del trabajo cerámico es la arcilla, que proviene de la descomposición de rocas que contienen feldespato. Tiene la característica de su plasticidad al contacto con el agua, y de su endurecimiento al calentarse por encima de 800º centígrados. 

La cerámica talaverana,  que usa barros del rio Tajo, caolín y diferentes esmaltes, adquiere su mayor esplendor en los siglos XVI y XVII, después de que el maestro ceramista flamenco Jan Floris, trajera hasta Talavera, y la vecina localidad de Puente del Arzobispo, los métodos utilizados en Delft. 

Las vajillas de Talavera se imponen, no solamente entre las clases populares, sino que sustituyen al oro y plata en las mesas de la nobleza. Y esto responde a una clara razón: ha sobrepasado la sutil frontera entre el puro trabajo artesanal y la obra de arte. Hasta nuestros dias han llegado perfectamente conservadas colecciones como los botámenos de la farmacia del Monasterio de Silos, o del Palacio Real. 

La azulejería talaverana conquista iglesias y conventos, y el propio rey Felipe II le confía la decoración de zócalos y estancias del Monasterio del Escorial. En la propia ciudad de Talavera se puede apreciar en la ermita de la Virgen del Prado, cuyos muros interiores están decorados con zócalos de espléndido azulejo, que cubre asimismo los púlpitos.  

Posterormente, los cambios en los gustos, y la competencia de nuevos centros de producción como Alcora o Manises, supuso un decaimiento de esta industria, que resurge en el siglo XX, con renovadas ideas, llenando aparadores o embelleciendo zócalos. 

Hoy la actividad ceramista continúa en Talavera de la Reina con talleres como el Centro Cerámico de Talavera, Itaca cerámicas, o alfares como los de Eduardo Gil o Justo Canales, entre otros.


Tags: Cerámica

Publicado por corremundos @ 13:51
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Acabo de ver que tienes un Blog y he querido conocerlo, veo que es muy interesante lo ver? con detenimiento en cuanto pueda. Saludos.Muchas risasGui?o
Publicado por Princesabruja
Martes, 29 de julio de 2008 | 20:28