S?bado, 10 de mayo de 2008

Otium-otii

 

Hoy es el primer día  de mis vacaciones de este año. Un periodo que se hace necesario, para cambiar tu “modus vivendi”, para romper con la rutina que impone el calendario laboral, y complacer tu creatividad con actividades que se adecuan a tu propio sentir.

 

Pero de esa afirmación se desprende una conclusión: nuestra vida diaria no acaba de satisfacernos. Y por ello nos reencontramos con los periodos vacacionales, como un náufrago con la isla. Evidentemente la raíz de la cuestión está en el hecho de que son muy pocas las personas que realizan una actividad vocacional.

 

Y es que antes de tener la edad adecuada para poder optar, ya debes elegir entre ciencias o letras. E inmediatamente habrás de dirigir tu formación hacia una determinada actividad o matricularte en una determinada carrera. Y en la mayoría de los casos, esa elección vendrá determinada por influencias familiares o necesidades concretas, más que por una auténtica vocación.

 

Por lo general son las profesiones libres, y especialmente las creativas y artísticas, las que son auténticamente vocacionales: fotógrafos, actores, músicos, periodistas, arqueólogos, escultores, pintores, investigadores, novelistas……. Pero no siempre es factible llenar el plato de lentejas tocando el violín.

 

Es por eso que el general de los humanos, nos apuntamos a la jornada de 40 horas semanales, para esperar los fines de semana y sobre todo las vacaciones. Con ellas se abre un tiempo para disfrutar principalmente de la familia, del aire libre, de tus aficiones. Para salir de tu reducido entorno, y abrir los ojos a nuevos paisajes, nuevas gentes, nuevos conocimientos. Es tiempo para el ocio, un término que deriva del latín “otium” que significa inactividad, y así lo recoge el diccionario de la Real Academia de la Lengua, aunque el término posteriormente trueca ese significado, y en otra acepción se define como “diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio”. Y es que realmente si queremos vivir en positivo nuestras vacaciones, nada mejor que recurrir al ingenio. Por ello si hago algún viaje, no voy a permitir que nadie me lo programe, y me diga lo que tengo que visitar y a qué hora. Me echaré la mochila a la espalda y recorreré los caminos a mi aire.

 

Voltaire dijo en cierta ocasión “He decidido hacer lo que me gusta, porque es bueno para la salud”.  Y como me gusta leer un buen libro, acudir al teatro, a un concierto, a una buena corrida de toros, o bañarme en el mar entre otras muchísimas cosas, pues será cuestión de planteármelo de esa manera. Al menos durante las vacaciones seguiremos el consejo.

 

¡Ah!, bueno también me ocuparé de la declaración de Hacienda.


Tags: vacaciones

Publicado por corremundos @ 17:40
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