S?bado, 05 de abril de 2008

El poder de la amabilidad

 

 

Ya en el siglo XIX, el historiador y ensayista inglés Thomas Carlyle decía que “La educación y la cortesía abren todas las puertas”.

 

Es este un aserto que debería presidir de manera principal cualquier actividad humana, empezando naturalmente por los colegios y continuando por las relaciones de familia,  laborales, amistosas, deportivas etc. Y es que vivimos un tiempo en el que parece que todos nos movemos con gesto adusto y prontos a esgrimir en la cara del prójimo, cualquier adjetivo soez y malsonante con el que creemos que se refuerza nuestra razón. Y nos equivocamos por completo. Muy al contrario nos califica como individuos groseros y poco sociables, sin argumentos sólidos, con poca o ninguna inquietud cultural. Sin duda incapaces de disfrutar de una buena música o de una acertada composición poética.

 

Estamos en la estación de primavera, y quizá debamos dar un paseo por el campo o más sencillamente por algún parque urbano, y detenernos en observar pausadamente las flores de distintas especies y colores, el piar de los pajarillos, los arrullos de los enamorados, las sonrisas de los ancianos, para empezar a introducirnos en un mundo distinto al estresante dinamismo del vivir contemporáneo, y comprender entonces que merece la pena invertir el orden de prioridades y entender que la creatividad no termina en la actividad de tipo laboral aunque puede empezar por ese campo, para ha de extenderse a todos los órdenes de nuestra vida.

 

En una época donde se impone el individualismo, y con él una serie de automatismos que nos separan de nuestro entorno, quizás debamos echar una mirada a esas personas con las que nos cruzamos a diario, y pensar que cada quien tiene sus propias inquietudes, en ocasiones mucho más urgentes que las nuestras, y recuperar aquella educación social que nos animaba a ayudar a los ancianos a cruzar una calle, a orientar a quien lo necesite, a ceder nuestro asiento a la señora embarazada, a advertir de un peligro al despistado …..

 

Sin duda cambiaría tanto nuestro entorno con estos pequeños detalles, que empezaríamos a acercarnos a un concepto de felicidad distinto al puro enriquecimiento, al consumismo, al  duro materialismo, para alcanzar un espacio más real por más espiritual. Es más, estoy convencido que tras ello, también nosotros nos beneficiaríamos pues nos vendría de vuelta toda esa amabilidad desde los demás.

 

Y es que como decía William Shakespeare, “Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada”.

                                                                      5 de Abril de 2008


Tags: Reflexiones

Publicado por corremundos @ 13:21
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Rebotado Hola mi amigo corredor de mundos, aqui estoy sigiente la huella que dejas en mi camino, es muy
facil encontrarte, solo busco tu sabiduria en donde
has estado y te encuentro.

cuidaos mucho amigo.

que estes muy bien, tu amiga shonty3
Publicado por Shonty3
Mi?rcoles, 30 de julio de 2008 | 22:51