He dejado pasar unas fechas, tras ver la película, antes de expresar mis comentarios sobre la misma, a fin de dejar posar las ideas que los claroscuros y las contradicciones del film hacen aflorar.
Alejandro Amenábar parte de hechos y circunstancias históricas de la Alejandría del los siglos IV y V. Pero como el cine es esencialmente ficción, Amenábar prefiere imaginar, en buena medida la historia, para escribir su guión. La idea es denunciar los fanatismos (especialmente los religiosos) en contraposición con la razón, la sabiduría, la inteligencia y la equidad. Hasta aquí nada que objetar. El problema es que Amenábar pone la película al servicio de la ideología dominante actualmente en España. Y claro, carga las tintas contra el cristianismo. Así los cristianos son seres vestidos de negro, de rostro y mirada siniestra, enemigos de la cultura y la razón, amigos de la violencia. Gentes intolerantes con quienes la convivencia se hace imposible.
Frente a ellos, la figura de Hipatia, personaje semi-desconocido históricamente, cuyas principales referencias provienen de los escritos de un obispo cristiano: Sinesio de Cirene, alguien muy cercano a ella (y que también resulta maltratado en la película). Hipatía interesada por el saber y la astrología, representa la superioridad de la razón frente a la intransigencia. Y, naturalmente, es atea (afirmación que no deja de ser una licencia histórica)
En el otro extremo de la balanza la figura del controvertido obispo Cirilo de Alejandría. Amenabar refleja a un Cirilo desalmado y amigo de la violencia. Si bien históricamente en sus primeros años de episcopado, se enfrentó con rigor, quizás excesivo, a los novacianos y propició la expulsión de los judíos de Alejandría (que no su matanza como aparece en el film) Cirilo, que era persona de gran formación, fue transformándose en el hombre preocupado por la pureza de la doctrina (presidió el Concilio de Éfeso que condenó la herejía nestoriana) y en su última etapa trabajó afanosamente por la paz eclesiástica. Sobre la sospecha de su responsabilidad en la muerte de Hipatia, no existe ningún indicio histórico que nos conduzca a esa afirmación. Por contra, el propio Cirilo reprochó a los alejandrinos su carácter levantisco y pendenciero en su homilía pascual del año 419.
En resumen Amenabar hace una película maniquea, donde quedan perfectamente reflejados los buenos (ateos) y los malos (creyentes). Desconoce el autor, sin duda, la vieja máxima de San Anselmo "fides quaerens intellectum" (la fe busca la razón.)
Pero es que desde el punto puramente cinematográfico, Amenabar está a años luz del cine ideológico de Costa Gavras o Ken Loach, quienes transmitian emoción a sus películas. Por contra "Ágora" es una película plomiza, fría, sin alma. A pesar de su elevado presupuesto no llega al público. Con una banda musical francamente inadecuada, una mala dirección de fotografia..... en fin una película de gran presupuesto y a mi entender fallida, que apenas consigue consigue salvar la buena interpretación de Rachel Weisz.