Aquí proclamó por vez primera en España, la doctrina de Cristo, y aquí constituyó la primera comunidad cristiana sobre suelo ibérico. Cuando parte hacia Guadix, deja al frente a su discípulo San Basilio, por tradición, segundo obispo de Cartagena, quien en al año 57 alcanzará el martirio en Peñíscola. A San Basilio sucedió San Epeneto, discípulo de San Pedro, cuyo martirio en el año 64 sería relatado en los cronicones de Flavio Dextro (siglo IV-V)