LAS CENTRALES NUCLEARES EN CUESTIÓN
LAS NOTICIAS DEL VERANO
LAS CENTRALES NUCLEARES EN CUESTIÓN
Ya es tradicional en la prensa española, que durante la época estival se aluda a la falta de noticias, cuando la realidad es muy otra, porque son los periodistas quienes están de vacaciones. En este verano de 2008, los informativos han cubierto el expediente con la información deportiva, derivada primeramente de la Eurocopa de fútbol y de manera principal de la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín. Asimismo las grandes tragedias, como la guerra ruso-georgiana (poco y mal cubierta por la prensa española) o el accidente aéreo de Barajas.
Pero el verano está preñado de noticias muy importantes que apenas llegan a la prensa. Y una de ellas la podemos encontrar en los sucesos habidos en la Centrales Nucleares en España.
Si ya en el 29 de Noviembre de 2007, se registró un escape radiactivo en la central nuclear de Ascó (Tarragona), cayas cifras finalmente reconocidas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), son de 176,78 MBq, pero que a buen seguro la cantidad liberada debió ser aún superior, con un evidente riesgo radiológico; en este mes de Agosto hemos conocido dos incidentes en centrales nucleares.
Por un lado se ha sabido que en la central nuclear de Garoña, se vienen registrando desde el pasado 15 de Julio distintos episodios de pérdida del nivel de operatividad, derivadas de un problema eléctrico. Aunque la problemática de Garoña, radica en un imparable proceso de agrietamiento múltiple por corrosión, que afecta a la vasija del reactor, algo absolutamente fundamental para la seguridad. Por ello desde los colectivos ecologistas, con Greenpeace a la cabeza se pide el cierre inmediato de esta central.
Por otra parte el pasado 24 de Agosto, en la central nuclear Vandellós-2, se registró un incendio en la sala de turbinas, originado por un escape de hidrógeno, que en contacto con el oxígeno del aire, provocó una deflagración. Hay que saber que los incendios en las turbinas han sido en muchas ocasiones desencadenantes de accidentes graves. Solo hay que recordar el que sufrió en 1989 la vecina central de Vandellós-1, que llevó a su cierre definitivo. En esta ocasión, bien podrí a haberse producido un escape radiactivo de no ser por una serie de afortunadas circunstancias que han permitido disminuir la enorme presión acumulada en el cajón de su reactor, y sofocar el incendio.
Todos estos sucesos no son sino la punta del iceberg, de una fuente de energía sumamente peligrosa para el ser humano. No voy ahora a entrar en exponer los múltiples problemas ecológicos y de seguridad de esta fuente energética. Posiblemente todos hemos oído hablar de ellos, a poco que hayamos puesto el oído. Otra cosa es la intoxicación informativa de quienes están en el negocio. Pero está claro que solo un descerebrado puede pensar que estamos ante una energía limpia, cuando se trabaja con uranio y plutonio como combustibles.
¿Alternativas?. Particularmente estoy convencido que es posible prescindir de las centrales nucleares haciendo un uso más eficaz de la energía y utilizando fuentes más rentables, limpias y seguras como son la energía solar, la eólica, térmica, de biomasa...
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